Las tres suertes del Hombre

Las tres suertes

En la cultura china existe la creencia que el hombre al nacer, lo hace con unas energías inherentes.

Popularmente estas energías reciben el nombre de las tres Suertes del Hombre o Trinidad Cósmica Tien Ti Ren.

Estas suertes se dividen en tres y cada una aporta un tercio de la “Suerte del Hombre”:

 

La Suerte del Cielo o Tien Chai :

Se dice de cierta gente “que ha nacido con estrella”. La suerte del cielo habla de este hecho.

Esta es la energía que recibimos al nacer y que nos ha sido dada por el Universo. Ella nos determina cuales son los dones celestiales y las limitaciones que nos marcaran en el camino de la vida.

La “Suerte el Cielo”  se calcula con la fecha y hora de nacimiento y está estudiada por la astrología china. Una de las escuelas mas conocidas que estudia esta suerte es la escuela Ba Zi.

El Tien Chai no se puede cambiar ya que es la que marca nuestro destino.

 

La Suerte del Ser Humano o Ren Chai

La “Suerte del Ser Humano” la fabricamos nosotros mismos con las decisiones que tomamos y los actos que cometemos.

Esta suerte habla de nuestro esfuerzo personal para lograr lo que queremos en la vida, nada se obtiene sin esfuerzo, interés, dedicación y constancia. Debemos pulir nuestros defectos, compartir nuestras virtudes y mejorar como ser humano.

 

La Suerte de la Tierra o Ti Chai

Esta suerte nos influye en nuestro entorno físico y es la más material de todas.

El Feng Shui trabaja con la energía que nos rodea, por lo tanto, cualquier cambio que realicemos en la decoración, los colores, el lugar donde comemos, dormimos o trabajamos se verá directamente reflejado en nuestros patrones de conducta.

Si conseguimos que el Feng Shui de nuestro hogar y trabajo esté equilibrado conseguiremos potenciar al máximo nuestras cualidades, obteniendo los mejores resultados tanto a nivel personal como profesional.

 

Por lo tanto, si trabajamos con la “Suerte del Ser Humano” ( crecimiento personal ) y la “Suerte de la Tierra”  ( Feng Shui ) podremos modificar nuestra “Suerte del Hombre”.